Manuel Valls se reenganchó a la vida política francesa hace un año, aunque por la puerta de atrás, como tertuliano televisivo, y ahora aspira a hacerlo con más honores, como diputado de la Asamblea Nacional. Todo parece poco para alguien que ha sido titular de la cartera de Interior y primer ministro bajo el mandato de François Hollande, pero el antiguo socialista nacido en Barcelona quema otro cartucho para resucitar en la vida pública de su patria.

Manuel Valls se reenganchó a la vida política francesa hace un año, aunque por la puerta de atrás, como tertuliano televisivo, y ahora aspira a hacerlo con más honores, como diputado de la Asamblea Nacional. Todo parece poco para alguien que ha sido titular de la cartera de Interior y primer ministro bajo el mandato de François Hollande, pero el antiguo socialista nacido en Barcelona quema otro cartucho para resucitar en la vida pública de su patria.

Manuel Valls se reenganchó a la vida política francesa hace un año, aunque por la puerta de atrás, como tertuliano televisivo, y ahora aspira a hacerlo con más honores, como diputado de la Asamblea Nacional. Todo parece poco para alguien que ha sido titular de la cartera de Interior y primer ministro bajo el mandato de François Hollande, pero el antiguo socialista nacido en Barcelona quema otro cartucho para resucitar en la vida pública de su patria.

Manuel Valls se reenganchó a la vida política francesa hace un año, aunque por la puerta de atrás, como tertuliano televisivo, y ahora aspira a hacerlo con más honores, como diputado de la Asamblea Nacional. Todo parece poco para alguien que ha sido titular de la cartera de Interior y primer ministro bajo el mandato de François Hollande, pero el antiguo socialista nacido en Barcelona quema otro cartucho para resucitar en la vida pública de su patria.